En la ganadería intensiva el ganado está metido en establos,
generalmente bajo condiciones de temperatura, luz y humedad que han sido
creadas de forma artificial, con el objetivo de incrementar la producción en el
menor tiempo posible.
A los animales se les alimenta con piensos tratados para
conseguir un rápido crecimiento. El tratamiento de los piensos, a veces, se ha
realizado con hormonas y otras
sustancias de composición sospechosa y que en
algunos casos puede tener efectos nocivos en el consumidor.